Cada programa de HALO tiene una duración distinta.
El primero es relativamente corto: dura siete reuniones.
El segundo dura veintisiete reuniones.
Tomando en cuenta que cada reunión es semanal, podríamos decir que el primer programa dura un par de meses.
El segundo programa dura aproximadamente seis meses. Por lo menos en la teoría. En la práctica la cosa tiende a alargarse. O como dice Yogi Berra, “En la teoría, teoría y práctica son lo mismo; en la práctica, no”.
¿Porqué en este caso teoría y práctica no coinciden? Para empezar porque siempre hay cancelaciones de una y otra parte, aunque parte del compromiso es que esto no ocurra demasiado.
Luego porque a veces el tema que nos ocupa ocupa más de una reunión individual.
O porque sencillamente hay obstrucciones y situaciones que impiden que el proceso fluya libremente en el tiempo, por ejemplo una enfermedad.
Quiero señalar que no hace falta hacer los dos programas. Podemos hacer el primero, y obviar el segundo. O hacer el primero, y dejar el segundo para más tarde, siempre y cuando haya espacio y voluntad por parte de las partes implicadas.
Desde luego, el estudiante es libre de salirse en cualquier momento del infame Proceso.
Y si así lo desea (y si yo estoy de acuerdo, cosa que no siempre pasa) reanudarlo después.
La recomendación de HALO por supuesto es que el Interesado termine el programa en el cual se halla sumergido. Los tibetanos dicen: preferible no empezar algo a empezarlo y no terminarlo.
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